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lunes, 15 de junio de 2009

Grata visita de Don Alfredo Bryce Echenique

Cuando mencionaron en la universidad acerca de la visita del reconocido escritor, Alfredo Bryce Echenique, lo primero que se me vino a la mente fue la acusación sobre plagio, la cual el 9 de enero del 2009 un tribunal administrativo le condenó a pagar una multa de 177.500 soles (unos 42 mil euros), por el plagio 16 artículos periodísticos de 15 autores diferentes.
Cosa rara. Su frondosa imaginación de Bryce de poco le sirvió en esta ocasión. El escritor no supo cómo justificar la publicación con su nombre de un puñado de artículos que no le pertenecen. Es entonces donde las opiniones eran divididas en la universidad sobe su visita.
Resulta desconcertante comprobar que uno de los escritores peruanos más laureados del mundo hispano haya sucumbido, reiteradamente, a la tentación del plagio. Pero más decepcionante resulta leer los argumentos con los que se busca explicar la apropiación del trabajo ajeno. Insistir en la tesis de la negligencia de una secretaria resulta poco convincente
Entonces me preguntaba de ser cierto dicha secretaria debería pasar una temporada en Santa Mónica, no solo por el plagio, también, y sobre todo, por desbaratar la reputación de uno de los escritores más apreciados y consentidos por esa pequeña, pero compacta fauna de lectores que sobreviven en el país.
Bueno, el punto es que mis ansias por conocer a tal personaje crecían con el paso de los días. A mi escritorio llegaban muchos datos sobre su vida, ya conocidos desde cuando me anime a dar lectura “Un Mundo para Julius”. Vagamente recuerdo parajes de aquella obra, insigne para Bryce.
…Julius, un niño en plena edad de curiosidad ante distintas cosas, quiere vivir libremente sin prejuicios, ni desprecios, ni discriminación, quiere vivir con toda "clase" de gente, y tener unas relaciones de manera normal, de manera única, no como su padrastro que es incapaz de amar y de sentir la humanidad en su interior.
El día se acercaba y era inminente las ganas por escuchar su conferencia, en esta ocasión, “La Escritura de Mis Libros”. Además durante su visita a nuestra ciudad, presentaría su último trabajo que habla sobre el corredor de autos, Arnaldo Alvarado; “La Esposa del Rey de las Curvas”.
La conferencia estaba programada para las 7. 00 p.m. Me eligieron como maestro de ceremonia, mis nervios por estar parado ante tan magnífico escritor se hacían notar ante mis más cercanos.
Los invitados, escritores, poetas, docentes, investigadores hacían su ingreso al recinto. Alumnos de las diferentes escuelas hacían lo propio. El Dr. Alfredo Bryce Echenique, en la sala de espera junto al Rector Fundador, César Acuña Peralta, el Gerente de Administración y Finanzas, Richard Acuña Núñez y la Alta Dirección de la Universidad.
El momento cumbre estaba por iniciar. Previo a ello, le robe unos segundos y estampo su rúbrica en unos de sus libros… Para César Lescano, mi afecto y gratitud… Don Alfredo hizo su ingreso acompañado de nuestro Rector Fundador. Saludé su presencia y leí su formidable hoja de vida.
Tuve la mala suerte de no pronunciar bien un término acerca de su familia, el cual días después fue criticado por un docente colaborador de este medio. Aceptable, pero como de costumbre destruible. Sé que muchos hubiesen querido tener a un presentador de mayor trayectoria, pues creo que debemos de brindar la oportunidad a los jóvenes como este humilde servidor que escribe estas letras, pero en realidad fue un pedido de los representantes del afamado Bryce, que su hoja de vida fuese leída por el Maestro de Ceremonia.
Durante la presentación pude destacar datos de la vida y producción literaria de Bryce Echenique, así como los distintos premios que obtuvo como escritor, el autor de “Un mundo para Julius” se dirigió al auditorio por más de 45 minutos en una disertación amena, con el toque de humor que lo caracteriza y con una riqueza de lenguaje que lo colocan en el podio junto a otros grandes literatos de la narrativa peruana actual y como una de las figuras destacadas de la generación que seguiría al llamado “Boom”.
Expresiones como “La memoria inventa, crea, desarrolla… la memoria es única”, “la escritura de mis libros es la escritura de mi vida”, “la mezcla de amor y dolor de esa riqueza que llamamos Perú eso es la literatura peruana”, fueron algunas las significativas frases que resumen la creatividad, vida y temática de este novelista.
Alfredo Bryce, a su vez, realzó la producción literaria de otros escritores peruanos como el gran poeta César Vallejo, quien para él, es una fuente de inspiración. “Leo bastante a Vallejo sobre todo cuando no se me ocurren ideas al momento de escribir. Leo muchos escritores peruanos: Julio Ramón Ribeyro, Mario Vargas Llosa, José María Arguedas. Los escritores peruanos a través de sus libros han contado una gran verdad: la dificultad de ser peruano” adicionó Bryce.
Bryce Echenique se licenció en Derecho, es Doctor en Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima. Además, en la Soborna (París) se diplomó en Literatura francesa clásica, en 1966 Literatura francesa contemporánea, y Magister en Literatura Universidad de Vincennes lo obtuvo en 1975. Desde entonces ha enseñado en varias universidades francesas: Nanterre, Soborna y Vicennes, entre otras.

A sus 70 años, obtuvo distintos reconocimientos: mención honrosa en el concurso Casa de las Américas por su obra “Huerto Cerrado”, Premio Nacional de Literatura en Perú en 1972 y Premio a la Mejor Novela Extranjera en Francia (1974) ambas con su obra “Un Mundo para Julius”, Premio Nacional de Narrativa (1998) con su obra “Reo de Nocturnidad”, entre otros.
Por su parte, el Rector Fundador de la UCV, Dr. César Acuña Peralta, en su breve intervención dijo que hoy – miércoles 27 de mayo- es un día muy especial para la Universidad César Vallejo, por tener la dicha de reconocer a un señor, a un maestro.

sábado, 18 de abril de 2009

UNA TRISTE PARTIDA

Corría el mes de febrero del año 1998, en pleno fenómeno del niño, las aguas se desbordaban por las calles tal cual fuesen ríos. Días antes de lo que en adelante llamaré una triste partida, había sucedido un pequeño desborde de las aguas del río Moche lo que ocasionó el destrozo del cementerio de Mampuesto. Las calles trujillanas fueron inundadas por agua completamente sucia. Su color era como el de la chicha de jora.
Los féretros de algunos infantes navegaban sobre las aguas, como si fuesen embarcaciones en alta mar. La gente no podía creer lo que sus sentidos percibían, las lluvias habían ocasionado un desastre único en Trujillo. Las familias cercanas al foco del problema lo habían perdido casi todo.
Mientras toda la ciudad se sumergía en aquella tragedia, mi familia vivía su propio dolor. Una de las integrantes de tan numerosa estirpe se encontraba muy delicada de salud. Postrada en su cama se encontraba mi “Mashito”, así solía llamarla quien escribe estas letras. Una enfermedad la azotaba y todos nosotros nos desesperábamos al verla sufrir de esa manera.
Su habitación llena de medicamentos y su mirada fija a quien la visitaba era el ambiente de aquel verano del 98. Había días en que la encontrábamos mejor, pero tan sólo era nuestra impresión. Turnos por las noches para cuidarla, de sus sobrinas, mis tías, sus hijas, sus hermanas y todo aquel que quisiera acompañarla, eran parte de la historia.
El calor era insoportable, y ella tan sólo miraba. Nos cogía la mano, pero muy pocas veces hablaba. Su inseparable Coca Cola le hacía la guardia tan igual como todos nosotros. Yo tenía 12 años y tan sólo observaba, pero sentía el dolor de toda mi familia.
Hoy que se recuerda un año más de su muerte repaso su bondad, recuerdo cuánto nos mimaba. Qué tan importantes éramos para ella. Vagamente se cruza por mi mente qué tan unida era toda la familia. Desde aquel 18 de febrero no he vuelto a ver a todos reunidos.
Pero son cosas que tienen que suceder. Dicen que yo era uno de sus consentidos, que hasta me acompañaba al colegio y se quedaba a mi lado para no verme llorar por dejarme solo en la escuela.
Lo que quizás me hace escribir estos pequeños párrafos es lo siguiente: Un día antes de su muerte, 17 de febrero de 1998 para ser más exactos, me encontraba mirando un poco de televisión en una habitación cercana a la de ella, me habían dado la responsabilidad de mirarla de rato en rato para ver si necesitaba algo y de ser así llamar a quien se encontraba en la casa.
Pues hacía lo que me habían sugerido, aún recuerdo su rostro lleno de vida, cuando le preguntaba si necesitaba algo, tan sólo movía la cabeza en señal negativa. No hablaba. Fueron dos o quizás hasta tres veces las que me acerque hasta su dormitorio para hacerle la misma pregunta. Tuve la misma respuesta.
Pasaron unos minutos y escuché su voz mencionando mi nombre, me levanté de la cama y corrí a su llamado. ¿Qué necesitas?, atiné a preguntarle. Me miró fijamente y me preguntó qué me había sucedido. Tenía un esparadrapo en la esquina izquierda de mi labio. Me había mordido un perro días atrás. Le mentí que me había caído.
Hacía mucho que no le escuchaba hablar con nadie y me sorprendió, jamás se me cruzo por mi mente que al día siguiente ya no la tendríamos con nosotros. Luego de haberle mentido - no le gustaban los perros - por eso le dije tal cosa. Otra de las cosas que mencionó fue que siempre me portara bien, tal cosa la dijo cogiéndome de la mano.
Y para finalizar tan corto, pero a la vez tan intenso dialogo, me pidió una gaseosa, su Coca Cola. Javier una de las personas que apoyaba en la casa corrió a comprarla.
Luego me pidió que velara por los demás, yo con mis doce años no entendía a qué se refería. Ahora entiendo, pero no suelo practicarlo.
Ese día no tocaba quedarme en la casa donde se encontraba. Junto a Fátima, mi hermana, nos fuimos para el departamento. Tal y como cuentan las leyendas, parecía que mejoraba aquel día, pero dicen que cuando suele pasar es porque estamos cerca a la muerte.
Esa noche no pude dormir. Como nunca me quedé despierto hasta promediar las dos de la mañana, quizás era parte del presagio. No recuerdo cuál fue la hora que el teléfono sonó y avisaron que se encontraba mal. Todos los que se encontraban en el departamento caminaron a paso ligero hasta la casa de San Andrés.
Por el camino, cuenta la mamá Mery, fueron víctimas de un pequeño asalto, en realidad no fue de mayores proporciones. Ya al llegar donde se encontraba “mi Mashito”, la encontraron agonizando, muy mal, como ellos decían, el sufrimiento era incontrolable. Alicia, Rosa, Fátima, Margarita y todos los que se encontraban a su lado compartían su dolor.
Yo en la casa, con los ojos bien abiertos a la espera de lo que sucediera. Las horas pasaban y al promediar las seis de la mañana dieron la noticia inesperada. Uno de nuestros más queridos seres había fallecido. El dolor inundó la familia, tal y como sucediera con la ciudad hacía unos días por el siniestro del fenómeno del niño. Todo era turbio como aquellas aguas, nadie paraba de llorar.
Avisaron a todo la familia. Las “Marujitas” se encontraban por Huamachuco, ellas llegaron por la tarde, todos empezaron a concentrarse donde se velarían sus restos, el calor era insoportable. Tuvieron que instalar unos ventiladores para sofocar ese inmenso calor.
Ya en su ataúd, decían que parecía que se encontraba dormida – no volví a verla- . Vestía un atuendo azul, un rosario en sus manos y una mirada tal cual estuviera descansando. En paz. Lejos de toda esta inmunda realidad.
Los llantos no cesaban y era natural. Su ataúd era color plateado. Los rezos y los cánticos se escuchaban en aquel salón, hoy convertido en pizzería. Yo observaba cómo todos sentían la muerte de mi Mashito. Yo la guardaba por dentro. La había querido mucho. No concebía lo que sucedía.
La noche se acercaba y la pena era mayor. Todos estaban reunidos. Yo me paseaba por la casa y miraba de lejos el lugar donde su cuerpo estaba postrado. Era increíble ver como decenas de familiares y conocidos de la familia se acercaban a la casa. Las ofrendas florales eran innumerables, pero jamás me acerqué ni siquiera a verla por última vez.
El día del sepelio, entierro, despedida, último adiós o como quieran llamarlo, la Misa tendría que ser imponente y fue así. En el lugar de los grandes acontecimientos religiosos. La Catedral fue el escenario. Lleno total como si fuese un personaje popular, famoso, pero no era así. Ella era una mujer bondadosa, amigable, cortés, era una persona muy querida por todos los que la conocían.
Salimos de la casa, por la tarde, no recuerdo la hora exacta, caminando por el negro y sucio asfalto. El sol oculto, acorde con la tristeza que vivíamos. Vagamente pasa por mi memoria un destello de una niña que lloraba desesperada, era mi prima Claudia. A sus cerca de tres años vivía la muerte de su Mashito, decía que no quería que la metan en la carroza de la funeraria, no recuerdo quién la jalaba de la mano, pero recuerdo a la pequeña con vestido blanco con detalles de flores granates.
Nos dirigimos entonces a la Catedral, y luego caminamos a donde sería su última morada. Cementerio general de Miraflores. Ahí bajo la sombra de un toldo esperaba un padre para dar los últimos rezos a quien se nos alejaba en cuerpo. Había un sinnúmero de personas con los ojos hinchados, rojos, la cara demacrada y con lentes oscuros que se confundían con nosotros.
Luego de haber escuchado las palabras del padre era hora del final. Quizás lo más trágico de esos días que para muchos jamás se terminarán. El dolor y el sufrimiento embargaron a todos. Era de esperarse. Hoy 18 de Febrero que escribo estas letras a once años de su muerte, puedo asegurar que muchos de los que ese día derramaron una infinitas lágrimas hoy ni siquiera se acordaron de ponerle una flor en su nicho o de rezarle un Padre Nuestro, un Ave María. Suele pasar, cuando nos dejan por mucho tiempo te olvidas y más aún cuando dejan este hogar.

jueves, 31 de julio de 2008

Tradición Huamachuquina Única en su género


La Parada del Gallardete

Tradición Huamachuquina Única en su género


Por: César Lescano G.- Hace unos días que había decidido el lugar donde pasaría las Fiestas Patrias, Huamachuco se tornaba atractivo y más aún por celebrarse el 29 de Julio, la tradicional parada del gallardete que marca el inicio de sus festividades en Honor a la Santísima Virgen de Alta Gracia.

Decidido el lugar donde pernoctaría durante los días patrios, enrumbe hacía la Muy Ilustre y Fiel Ciudad de Huamachuco. El viaje duraría aproximadamente unas cinco horas por una carretera afirmada y con unos cuantos tramos asfaltados.

Tal como menciono líneas arriba. Llegué a Huamachuco en horas de la madrugada, el frio era abrumador, pero las ganas de observar tan magno evento calentaban la penumbra huamachuquina.

Ya en la mañana del 29 los cohetes anunciaban el traslado del madero que serviría para la parada del gallardete, un aproximado de 200 republicanos participan del transporte del madero. Ellos llegan al punto donde el madero esta secando, que en esta ocasión fue un lugar llamado Colpa Baja. Para el traslado del pesado madero se colocan delgados travesaños y se colocan en dos filas una a cada lado del madero. La selección de la ruta es parte interesante del proceso.

La donación del gallardete y la donación del madero generan una competencia por prestigio entre los habitantes del pueblo y las huarangas. Cada año los donantes tratan de brindar un mejor madero y un mejor gallardete que el año anterior.

Antes de mover el palo, éste debe ser bendecido por el sacerdote. La huaranga alta tiene la tarea de cargar la mitad superior y la huaranga baja la mitad más pesada, debido a que tiene más participantes. De tiempo en tiempo se hacen paradas para descansar, "armarse" (masticar coca) y beber chicha. Por lo general durante éstos descansos se producen conversaciones sobre el progreso alcanzado y comparaciones con los años anteriores. Durante todo el proceso de transporte del madero, el "cajero" o "maestro" toca su música.

Al promediar las 11:00 de la mañana, el mástil ingresaba a la Plaza de Armas. Ya en lugar donde sería levantado es pintado con los colores del Pabellón Nacional. Mientras los republicanos realizan una especia de mito o tradición, bebiendo y descansando para que unas horas más tarde vuelvan al trabajo.

Para levantar el leño se utilizan "tijeras" que son confeccionadas con dos mandayes que se amarran en la parte superior, así mismo se usan cuerdas amarradas en varios lugares del madero, éstas cuerdas serán usadas para jalarlo y colocarlo en un hoyo que ha sido cavado previamente de unos 2 metros de profundidad.

La población se mezclaba con los turistas, miles eran los afortunados en observar este certamen único en su género. Cuando el reloj marcaba las tres de la tarde, gallardete “asomaba” por una de las calles principales, éste era paseado por todas las autoridades acompañados de una banda de músicos.

El tradicional paseo se realiza por todo el perímetro de la Plaza de Armas. Mientras la gente baila al compás de la banda, en la Catedral se observa a su Santa Patrona, la Santísima Virgen de Alta Gracia, quien es sacada de su trono “para observar a sus fieles realizar éste acto”.

Ya frente a la Catedral el sacerdote bendice el estandarte y todo queda listo para proceder a la Parada del Gallardete.

De mil a dos mil personas participan en este proceso, algunos jalando las cuerdas donde es que se necesita más gente; y otros en las "tijeras". Cuando empieza a erguirse derecho, caen las tijeras y las cuerdas se mueven en dirección de los cuatro puntos cardinales para mantener su estabilidad dentro del hoyo, donde los comuneros rápidamente lo llenan de tierra y piedras.

“En otras ocasiones el madero es muy pesado y cae estrepitosamente, lo que trae como consecuencia que los comuneros reinicien el proceso redoblando esfuerzos” repiten algunos pobladores.

Durante todo este proceso el "cajero" y las bandas de músicos tocan incansablemente, combinándose con los gritos de la gente y el reventar de las avellanas preparadas para esta ocasión.

T- 30-7-08

“Amo la naturaleza como a una mujer inalcanzable”


La confesión de Augusto Aldave Pajares

“Amo la naturaleza como a una mujer inalcanzable”


Por: César Lescano G. -“En los años que mi juventud revoloteaban mis sentidos, la naturaleza entraba en contacto con mi persona. Sus lagunas, lagos, puquiales, humedales, ríos, cascadas, quebradas y el infinito mar me cautivaban, cual amor por una mujer inalcanzable”. Así define el inicio de su amor por la naturaleza Augusto Aldave Pajares.
Su “cuartel de invierno”, como llama a lugar donde se encuentra, nos esperaba para una charla, naturalmente llena de algas y lagunas, acerca de sus logros y su compromiso con la naturaleza.
Augusto Aldave Pajares, tras cumplir 70 años, fue homenajeado por los científicos del gobierno alemán quienes imprimieron diversas estampillas con su imagen, acompañado por la bandera peruana, y con el aporte de sus investigaciones al mundo, el Cushuro o Nostoc, que son algas redondas que viven en lagunas sobre los 3000 m.s.n.m y que aportan tanta proteína como la carne (30%).
¿Donde inicia su amor por la naturaleza?
- Las lagunas altoandinas me dieron una gran lección, el solo hecho que estén allí y no en otro sitio cautiva y conmueve. A miles de metros sobre el nivel del mar hace que nazca este amor y más aún cuando unos científicos alemanes me otorgan una beca para estudiar el cultivo de microalgas en esta parte de nuestro país.
- Tuve que tomar una decisión muy rápida, el estudio duraría ocho meses, pero sabía que quedaría maravillado y sobretodo relacionado con la naturaleza.
¿Cómo es esta relación?
- Mi relación con la naturaleza es algo grandioso, es casi simbiótica. Es una correspondencia pródiga, limpia, cristalina, nívea, prístina con respecto al deseo de aprender. ¡Como no entonces revalidar a nuestra madre naturaleza!.
Y sus estudios, ¿dónde los realizó?
-Bueno, yo termine mi carrera profesional en la Universidad Nacional de Trujillo donde tuve la oportunidad de ser asistente de cátedra de Botánica. Es ahí donde quizá mi vocación por la ciencia se expande aún más.
-Cuando la GTZ me otorgó la beca para estudiar el cultivo de microalgas en la Universidad de Góttingen (Alemania), así como en la Universidad de Heidelberg (Alemania), trabajando la ultraestructura celular de Scenedesmus y Nestoc, marcaron por siempre la agudeza de la contemplación, consecuentemente la metodología del rigor científico y por supuesto el humanismo combatiente de los hombres de ciencia.
¿Qué recuerda de su paso por Alemania?
Esa etapa de mi vida, mi inclinación, fue respaldada por alemanes, naturalmente yo aprendí mucho del cultivo de algas en aquellas universidades y me siento orgulloso de haber estudiado en la Universidad de Gottingen donde han egresado 24 premios Nóbel de la ciencia.
Mis maestros me orientaron y me guiaron por el camino de la observación, de la experimentación y de la contrastación, caminé y transité con ellos, puedo dar cuenta de la ilusión y emoción que inspira el mundo acuático y terrestre, con la flora y fauna, con la biodiversidad, con los recursos hidrobiológicos alimentarios, con los microclimas, etc”.
Su experiencia, naturalmente, (palabra característica de Aldave) se refleja en sus libros. Sus investigaciones se plasman en sus letras. Sus aportes contribuyen a la sociedad.
Uno de sus últimos libros, publicado por la Editorial Vallejiana, habla sobre su visión sobre el manejo educativo ambiental en la ciudad de Trujillo.
¿Cuál es el tema principal de su último libro?
Debemos saber que mi libro, “Lecciones de Educación Ambiental”, representa un proyecto pedagógico multidimensional a través de la cual debe ser factible generar y consolidar nuevas prácticas de convivencia y solidaridad humana, como fundamento de una sociedad que garantice la conservación y la calidad de las realidades ambientales.
¿Cómo aprender o enseñar esas prácticas de convivencia?
Bueno. Si existe una herramienta de trabajo que le otorgue ambiciones cognoscitivas a la educación ambiental es la interdisciplinariedad. Mediante ella encontraremos una modalidad pedagógica que busque mayor eficacia en la enseñanza. De ser así, podremos conseguir una que otra práctica de convivencia.
Las prácticas tendrán mayor eficacia en la enseñanza. Mi libro esta hecho para eso. Es un medio que permite al estudiante situarse mejor en relación a los problemas ambientales que no pueden ser acogidos por una sola disciplina.
¿Y su propuesta?
La propuesta de educación ambiental para Trujillo se aprecia en la modalidad pedagógica de la interdisciplinariedad y la transversalidad en acción. Y es que la naturaleza de los proyectos técnico- educativo así lo requerían: A) Transversalidad desde la perspectiva interdisciplinaria. Aquí es donde la educación ambiental se concibe como un área de conocimiento con entidad propia donde precipitan aportaciones del resto de asignaturas escolares y disciplinas académicas. E) Transversalidad desde la perspectiva multidisciplinaria, transdisciplinaria e intradisciplinaria. La educación ambiental pierde su carácter de materia específica para convertirse en materia integrada que invade todas las esferas del conocimiento escolar institucionalizado.
Augusto Aldave Pajares labora en la Universidad César Vallejo, de la cual fue gestor en el Parlamento, Presidente de su Comisión Organizadora (1995 - 1998) UCV - Trujillo, Director General (2001 - 2003) UCV – Piura y actualmente Consultor Científico de la UCV - Trujillo. “Sabe de mi transparencia, de mi devoción por la verdad y de mi despliegue por su consolidación institucional”.
El doctor Aldave, como suelen llamarlo en la UCV, ha sido merecedor a distinciones como Profesor Honorario de Universidad Federico Villarreal, de las universidades Nacional de Piura, de Tumbes, del Santa y de la privada A. Urrelo de Cajamarca. Es miembro de Honor del Consejo Consultivo Instituto Hipólito Unánue y ostenta la distinción y galardón Muchik de Oro, Región La Libertad. Es Premio Nacional Medalla de Oro Hipólito Unánue- 2003, Orden Simón Bolívar en Primer Grado de la Universidad Nacional de Trujillo.
Augusto Aldave Pajares es un hombre de logros, sería muy extenso nombrar en una sola entrevista toda su vida profesional. Cuando conversaba con él pude darme cuenta que el hombre esta llano a seguir aprendiendo, que la naturaleza es muy profunda y es como el Dr. Aldave menciona, hay que amarla como a una mujer inalcanzable.

T/03/Jul/08

lunes, 12 de mayo de 2008

CRÓNICA DE UN VIAJE AL PARAISO


Huamachuco, naturaleza que conmueve
CRÓNICA DE UN VIAJE AL PARAISO

Por: César Lescano G.- Catorce de agosto, frío intenso en Trujillo, observo detenidamente mi reloj que marca las dos de la tarde y el bus que ha de llevarme a Huamachuco. Éste se encuentra casi listo para su recorrido de aproximadamente 6 horas. Muchas de las personas que viajan conmigo van por primera vez a esta impresionante tierra de grandes atractivos turísticos y religiosos. Escucho los comentarios de algunos de ellos mencionando que los días en Huamachuco se tiñen de un frío impertinente y las noches de un silencio adormecedor, pero yo tan solo pienso en llegar y quedarme nuevamente admirado por el celeste y bello cielo serrano, por sus parajes arquitectónicos y naturales, así como por su sorprendente feria patronal.

Han pasado casi 5 horas de viaje y ya puedo observar el gallardete izado el 29 de julio, como símbolo de inicio de las fiestas patronales en honor a la Santísima Virgen de Alta Gracia, donde miles de personas demuestran diariamente su fervor religioso, tanto de las zonas urbanas como rurales.

Mi visita a Huamachuco no trasluce el mosaico de pueblitos agrupados a su alrededor. En su cristalino amanecer, la zona andina invita a no desconfiar de su belleza, tal como lo hicieron los hombres del Imperio de los Incas cuando llegaron a poblar la región y convertir a Huamachuco en una reliquia escondida en la profundidad de silencios e inmutables precipicios, donde el tiempo, en su marcha inexorable, parece no haberse detenido.

Siete de la noche, por fin hemos llegado. Al bajar del bus se escucha cómo la gente viene celebrando al compás de las bandas de músicos. Otros vienen preparando lo que será un memorable homenaje a los 454 años de Fundación de Huamachuco. Tomo un café para adecuarme, restablecerme y seguir con mi trabajo. Al pasar dos horas en Huamachuco toda la población se concentra en su enorme Plaza de Armas, considerada por muchos historiadores como una de las más grandes del Perú. En esta plaza se realizará un megaevento con la participación de reconocidos artistas nacionales, además de la quema de bombardas y fuegos artificiales, lo más esperado. Así, Huamachuco se viste de gala para recibir su aniversario tras 4 horas de espectáculo, diversión y algarabía


Quince de agosto, me despierto y veo cómo la gente luce sus mejores prendas. Es fiesta, dicen muchos de ellos. Para muchos la misa central es lo más importante y allí están autoridades y pobladores que algún día tuvieron que dejar su tierra por cosas del destino. Es la misa de la Virgen y del recuentro de huamachuquinos. La misa está por concluir el padre da la bendición y a las afueras de la Catedral se observa la presentación de conjuntos folclóricos de los diversos distritos y pueblos de la provincia.
Figuran Las Pallas, Las Ñustas, Los Incas, La Contradanza, Los Huanquillos y Los Turkos. La vestimenta de los danzarines de este último grupo es parecida a la de los incas, con la única diferencia que portan en su cabeza un pañuelo y sobre él una corona de flores de papel de distintos colores. Todos ellos acompañaran en su recorrido por la Plaza de Armas a la patrona de Huamachuco


Tres de la tarde y ya se observa que la Santísima Virgen se encuentra en la puerta de la Catedral. Hay quema de cohetes y se escucha alegres dianas interpretadas por las bandas de músicos. La venerada imagen de la Virgen sale en procesión. La gente en gran multitud acompaña derramando signos de devoción, algunos con las manos juntas; al parecer en señal de agradecimiento por algún milagro. Los miembros de la Hermandad, vestidos de hábitos, cargan la milagrosa imagen. En esta ocasión se le aprecia con un vestido color turquesa, bella tal como es ella.

Acompañando la procesión me encuentro con un viejo huamachuquino. Él me cuenta que en un discurso titulado “Maria Madre Espiritual de América”, el padre Blas Piñar explicó sobre el origen del advenimiento de la Virgen María a nuestro continente. Ante esto, refiere en la historia de Huamachuco, que en el año de 1551 arribaron a esta ciudad las primeras misiones de Padres Agustinos con el fin de combatir las idolatrías de los naturales. Así, los evangelizadores agustinos de Huamachuco, encabezados por Fray Juan de San Pedro y Fray Juan del Canto, hicieron conocer en esta región a la Madre de Alta Gracia, por lo que se reconoce como la “Virgen Conquistadora”, “Patrona de la Ciudad” y la “Gran Evangelizadora” que con su bondad y sus “caricias maternales” hizo posible que nuestro pueblo reciba el tesoro inapreciable de la religión, siendo designado el día 15 de agosto de cada año como la fecha central de su festividad, coincidente con el día de la Asunción de la Santísima Virgen a los cielos.

Quedo sorprendido con su relato y conversando un poco más acerca de la Virgen, me corta y menciona que, desde su santa presencia en esta zona, son muchos los milagros concedidos a personas, propias y ajenas a esta fiel ciudad de Huamachuco.

Ya casi son las 6 de la tarde. La sagrada imagen está por regresar a la catedral que la acogerá hasta el otro año. Las campanas del majestuoso campanario empiezan a repicar, éstas anuncian la llegada de la Virgen a su trono. La gente mira el bello rostro de la Virgen, muchos lloran, aplauden y al parecer expresan su sentimiento de nostalgia por no encontrarse en Huamachuco.

Después de un día de expresión religiosa, es momento de visitar los atractivos con los que cuenta Huamachuco. En primer lugar descubriremos la majestuosa laguna Sausacocha, “laguna de ensueño”. Allí, los pobladores explican el origen de la laguna con subjetivas leyendas y mitos. Según su toponimia, Sausacocha quiere decir: Sawsi-Sauce y Cocha-Laguna, o sea “Laguna rodeada de sauces”. Tiene una profundidad de 12 metros y una extensión de 172 hectáreas, permitiendo la navegación de pequeñas embarcaciones; pero, fundamentalmente sirve como criadero de truchas y carpas; además es hábitat de patos, gallinetas y otras aves.

Por el camino a Sausacocha, se encuentra la vía que nos lleva a las aguas termales de Yanasara. Allí, la naturaleza conmueve al visitante. Dicen los visitantes que antiguamente este lugar era una hacienda. Hoy se ha convertido en un lugar turístico que alberga cientos de visitantes que gustan de sus hermosos paisajes y sus noches estrelladas.

Después del baño en Yanasara y de regreso a Huamachuco, pasamos por el “Agua de Los Pajaritos”, uno de los atractivos más sugerentes y pintorescos que tiene Huamachuco. Éste, es un manantial que surge como una fuente de agua natural que se filtra entre las rocas del cerro Santa Bárbara. Se tiene la creencia que este afluente de agua conserva la salud, juventud y alarga la vida, por lo que se debe tomar un vaso de agua en ayunas.

Dieciséis de agosto y es hora de regresar a Trujillo. Viajo convencido que Huamachuco se ha convertido en un importante destino turístico al que tenemos que valorar; pero, para ello, el gobierno regional, el gobierno local, autoridades del INC y pobladores deben tomar medidas conjuntas para un desarrollo sostenido de este inolvidable paraíso turístico.